Muy propio del romanticismo anhelar que todo tiempo pasado fue mejor bajo las condiciones del presente, es decir, tener la libertad del presente pero con las practicas culturales del pasado; para que la relación sea mas duradera, que sea yo quien decida con quien quiero compartir el resto de mi vida, pero para el caso de la otra sean sus padres quienes elija su pareja y anteponga lo externo (honor, chisme, las tradiciones mas conservadoras y anquilosadas) antes que el despliegue de su existencia particular.
Kandinsky nos hablo de que cada obra de arte es hija de su tiempo y a la vez madre de nuevas inspiraciones, lejos de considerar “Amor líquido” una obra de arte, si podemos entenderla como un objeto o producto cultural y, teniendo en cuenta la edad y el medio en que ha crecido Bauman es muy respetable que defienda la hipótesis de que «antes… antes se amaba mucho mejor», aunque personalmente no la comparta dado que, entre otras cosas, si bien la cohesión en una relación afectiva estaba muy determinada por valores, costumbres, practicas, tradiciones, también estaba supeditada a la clase social, a un patriarcalismo o machísimo que no solo excluía a la mujer si no que a demás la esclavizaba y se encargaba de denigrarla, renunciar a expresiones naturales de cada individuo a cambio de tener armonías ficticias, soportar cuanto engaño, maltrato y humillación, la lista podría hacerse extensa. Lo que si comparto son los argumentos con los que sostiene cómo se han “degenerado nuestros vínculos personales al tratar al otro”, en especial el papel desempeñado por los medios de comunicación y el consumo masivo a ultranza; no es la sociedad la que deteriora la relación con el otro, es la misma sociedad la que se esta deteriorando por los factores anteriormente mencionados.
La mayoría de relaciones ya solo se traducen en costo-beneficio, donde en muchas, una de las partes es la que espera recibir todos los beneficios que ella reclame, primero sin brindar nada cambio, sea lo que sea, espiritual, material, afectivo, de comprensión, de gratitud, de valorar cualquier esfuerzo que la otra persona haga con tal de que tanto el uno como el otro se sientan bien y como segundo que el factor dinero siempre medie todos los actos que se hagan hacia la otra persona, salidas a comer, a beber, cine, regalos, paseos, cualquier clase de detalles debe que tener el sigo $ de por medio sea en grandes cantidades o en pocas, de lo contrario la “vaina” va mal o no función. No se es capaz de ver mas allá que lo que se encuentre mediado por éste signo. Lo anterior como dos ejemplos clásicos de los factores que llevan a la disolución de la relaciones personales y a reconvertir los significados afectivos, aunque considero de igual importancia para hablar de “amor liquido”, todo lo que comprende, en su mayor expresión, la ética y el respeto de nuestros actos, no solo en coherencia con nuestra integridad como ser humanos, si no que también lo que refiera hacia la otra persona.
¿Será que si a nuestros abuelos les hubiesen dado la oportunidad de separarse legalmente, lo hubieran hecho o hubiesen mantenido, lo que idealmente soñamos y anhelamos como el amor puro y verdadero? O será mas bien que va siendo hora de cerrar la válvula de escape y darle frente a los problemas reales y concretos, por que el hecho de que los sentimientos no se expresen al mejor estilo descrito por Bauman, no quiere decir que las relaciones no se sigan construyendo ni que el amor haya muerto, se dejo de lado la forma antigua, pero la posibilidad de construir nuevas y mejores relaciones es mas que posible, a demás, el espíritu sigue vivo, de lo contrario ¿por que nos angustia tanto pensar en el amor? y como diría un frase del Mayo francés del 68 francés, y que Cortázar encarna de manera sublime… ¡La imaginación al poder!