A pie se deleitan nuestros pasos con el sabor de la mirada. A pie, no corriendo, ni trotando, no saltando, ni rodando, a pie…Caminamos bajo la brumosa hostilidad de un mundo que parece no comprendernos, pero nosotros mismo no hacemos el mínimo esfuerzo por comprenderlo a él. Alguna vez Julio Cortázar nos indicaría que al momento de llorar es mejor no caminar, por ende este blog no resplandece de solo lágrimas, ni renace como un ave fénix; salimos de casa, cruzamos la calle y la apología de la ciudad es hecha a partir de estas palabras. A pie y de la mano amig@ mí@ la sensibilidad despierta en la búsqueda de lo que somos; sean cordialmente bienvenid@s.